jueves, 31 de mayo de 2012

1X08 LA LLAMATIVA QUIETUD DEL SOL


La forma en la que coexistimos hoy es, al menos, confusa. La cueva está muy saturada y las sombras ya no nos convencen. Aún así, tendemos a encauzar y tomar como senda irremediable lo que interpretamos de  hechos que provienen de lugares muy dispares, que son de distinta naturaleza  o índole. Recibimos una cantidad de información manipulada  abrumadora a diario y nos obligamos a relacionarla con nuestro  presente,  pasado o futuro. Atendemos y aprendemos sobre lugares, actitudes o personalidades, con la ilusión de que  solo nosotros , como individuo particular sin entorno, somos el centro u objetivo final de esa información. Pero en mi opinión, roza el absurdo. Precisamente ahora que estamos continuamente sobreexpuestos en un escaparate, estamos aprendiendo (en el peor sentido de aprender) que crearse un mundo interior o tener un pensamiento crítico ya no tiene sentido.

Ahora somos mas de los demás que nunca, a veces mas que de nosotros mismos. En gran parte,  incluso hemos perdido el sentido de lo que nos gusta en favor de lo que a “todos”  nos gusta, creando incluso la necesidad de generar cosas que gusten a otros. Eso si,  de una manera egoístamente altruísta.  De repente hemos creído que somos únicos y geniales  cuando somos mas iguales que nunca. Tenemos los mismos problemas, la misma opresión, las mismas inquietudes. En la época de la búsqueda de lo diferente conseguimos justo lo contrario. Nos diferencian estampados o colores, pero el diseño y el tallaje son los mismos.

Es complicado porque tampoco  se admiten vulnerabilidades o incoherencias. La inquisición actual te condena al ostracismo enseguida, a una inmensa aula de primaria en la que eres el/la niño/a marginado/a. Ahora mas que nunca es importante la opinión que tienen los demás de nosotros.  No solo somos lo que dicen los demás de nosotros, sino lo que han dicho y  lo que dirán. Hasta las  coincidencias intersujeto, se cuantifican y deben quedar patentes en nuestros días.  

Pero es ahora, en el momento en que la ciudad habla, alejándose del ruido, cuando se trata de divagar acerca de nosotros, de lo que somos, de hacia donde vamos y de por qué vinimos. De por qué, cómo y cuándo llegamos. Ahora  tratamos de lograr la respuesta de por qué (causa y destino) nos movemos. Espero que pronto nos tiren una cuerda desde el exterior para que todos veamos el verdadero color de las cosas.

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