La forma en la que coexistimos hoy es, al menos, confusa. La
cueva está muy saturada y las sombras ya no nos convencen. Aún así, tendemos a
encauzar y tomar como senda irremediable lo que interpretamos de hechos que provienen de lugares muy dispares,
que son de distinta naturaleza o índole.
Recibimos una cantidad de información manipulada abrumadora a diario y nos obligamos a relacionarla
con nuestro presente, pasado o futuro. Atendemos y aprendemos sobre
lugares, actitudes o personalidades, con la ilusión de que solo nosotros , como individuo particular sin
entorno, somos el centro u objetivo final de esa información. Pero en mi
opinión, roza el absurdo. Precisamente ahora que estamos continuamente
sobreexpuestos en un escaparate, estamos aprendiendo (en el peor sentido de
aprender) que crearse un mundo interior o tener un pensamiento crítico ya no
tiene sentido.
Ahora somos mas de los demás que nunca, a veces mas que de
nosotros mismos. En gran parte, incluso hemos
perdido el sentido de lo que nos gusta en favor de lo que a “todos” nos gusta, creando incluso la necesidad de
generar cosas que gusten a otros. Eso si, de una manera egoístamente altruísta. De repente hemos creído que somos únicos y
geniales cuando somos mas iguales que nunca.
Tenemos los mismos problemas, la misma opresión, las mismas inquietudes. En la época
de la búsqueda de lo diferente conseguimos justo lo contrario. Nos diferencian
estampados o colores, pero el diseño y el tallaje son los mismos.
Es complicado porque tampoco se admiten vulnerabilidades o incoherencias.
La inquisición actual te condena al ostracismo enseguida, a una inmensa aula de
primaria en la que eres el/la niño/a marginado/a. Ahora mas que nunca es
importante la opinión que tienen los demás de nosotros. No solo somos lo que dicen los demás de
nosotros, sino lo que han dicho y lo que
dirán. Hasta las coincidencias intersujeto,
se cuantifican y deben quedar patentes en nuestros días.
Pero es ahora, en el momento en que la ciudad habla, alejándose
del ruido, cuando se trata de divagar acerca de nosotros, de lo que somos, de
hacia donde vamos y de por qué vinimos. De por qué, cómo y cuándo llegamos.
Ahora tratamos de lograr la respuesta de
por qué (causa y destino) nos movemos. Espero que pronto nos tiren una cuerda desde el exterior para que todos veamos el verdadero color de las cosas.
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