El cielo sin horizonte es un infinito azul amorfo, impersonal y desolado.
Por eso me da miedo mirarlo a los ojos,
para no salir despedido del suelo y evitar que me atrape en su red infinita.
Porque el cielo sin horizonte es un amor de verano que dura demasiado,
donde todo está lleno de todo hasta que nada ocupa todo.
Así que ahora y si te parece bien,
en todo el trecho que va de tenerte a tenernos,
que recorrerá nuestro aliento como la pólvora cuando busquemos encontrarnos,
escribiremos una nota en cada poste de cada cruce para no perdernos,
para fijarnos un punto de referencia que no nos vuelva locos en este pequeño universo.
Dónde estarás