Pueden las ganas de crearnos a las de no creernos, puede la esperanza al desasosiego. Puede, porque puedo, creer que creo. Y puedo, porque puede, crear elipses perfectas para nuevas órbitas de abrazos infinitos. Ahora viajamos por el espacio subidos en satélites de fuego y plomo hacia lunas nuevas, evitando pasar por triángulos dónde acabaron los barcos hundidos que en otras vidas creamos, descreídos, prepotentes, junto con la falsa sabiduría que sólo se tiene cerca de los veinte, genial etapa creadora de momentos, monstruos y sombras. Créame, créeme, porque en este viaje vamos cargados de verdad. Hace tiempo que aprendimos a la vez que hay cosas que nunca se olvidan y a convertir lo potencial en cinético a base de tiritas, mercromina y unas cuantas normas básicas de coordinación y respeto a la circulación. Y descubrimos que no hay mejor combustible que una sonrisa sincera. De esas que siempre tienes el depósito lleno, pequeña.
"...habrá que inventarse una salida, ya no hay timón en la deriva..."
Simplente brutal!
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